Lenguaje Privado

[ Creación literaria / Feb 2021 ]


Tipos de narradores

Daniel M. Olivera

Nota: Este texto fue un handout para la sexta sesión del “Taller de narrativa” (Nov 2020- Ene 2021) que se impartió en la FQ, UNAM. Por ello, puede parece que falta información: se obtenía de la clase, las lecturas previas y de la discusión entre los alumnos.

Las narraciones consisten en seguir un personaje a través de un conflicto. Hay por lo menos dos personajes que son recurrentes en casi en todas las narraciones y los personajes que aparezcan se derivan de ellos: el protagonista y el narrador.

Aunque hemos visto que esto no es totalmente cierto. Hay narraciones o “cuentos” que no tienen ningún personaje en sí. Un ejemplo es Las ciudades invisibles de Italo Calvino

Puede ser extraño considerar al narrador como un personaje. Sin embargo, esto nos permite notar el juego de planos que existe entre él o ella y los demás personajes que aparecen durante la narración. Por ejemplo, hay relatos donde el protagonista es el narrador, otras donde el narrador ni siquiera conoce al protagonista, hay otras en las que el narrador incluso puede conocer los pensamientos del protagonista, etc. Entonces tenemos que

\[Narrador(N) \rightarrow Protagonista(P) \rightarrow Personajes Secundarios(pS)\] \[N \rightarrow P \rightarrow pS\]

Voy a usar esta simbología ad hoc más adelante. Espero esta simbología no oscurezca y haga todo más confuso más adelante. Sólo hay que recordar que:
N = narrador
L = lector
P = protagonista
pS = personaje(s) secundario(s)
Es = escenario
Este esquema lo podemos seguir llenando de elementos mientras reconozcamos más capas de “personas” que intervienen en una narración

\[[L]\rightarrow N \rightarrow P \rightarrow pS\rightarrow [Es]\]

¿Para qué nos sirve esta tontería? Una de las cuestiones por la cual nos puede ser útil es para saber que tan lejos le queda el protagonista al lector durante la narración que diseñamos. También nos permite saber qué tan lejos está el narrador del protagonista. Con ello podemos determinar qué tan “ oscura” es la narración en cuanto a algunos detalles –donde el protagonista y el narrador estén muy cerca, será fácil ocultar detalles del escenario– o que tan lejos estamos viendo todo –en los puntos donde el lector esté demasiado lejos del protagonista–.

Es decir, lo que estamos haciendo aquí es determinar el “encuadre” de la narración -como sería con una cámara de cine-. Entre más lejos está la cámara podemos notar más detalles del escenario pero poco de las expresiones del personaje. Por el contrario, con la cámara muy cerca -en close up-, vemos perfectamente las expresiones del personaje, pero perdemos contexto.

Caracterización

Antes de continuar, hay algunas preguntas qué debemos aclararnos a nosotros mismos:

Ambos provienen del griego y ambos significan “máscara del actor”.

Vamos a tomar la caracterización como la representatividad de un personaje, y que tan distinguible es de los demás. La caracterización puede ser directa –el escritor pone los rasgos de forma explicita– o indirecta –los rasgos se infieren por lo que se dice durante la narración–. La caracterización puede estar en cuatro ejes primarios:

Pensemos por ejemplo en una papa (de las que se usan para cocinar), ¿podemos transformarla en Harry Potter? Es fácil, se le pone unos lentes redondos y una cicatriz de rayo sobre los lentes. Es representable. La cuestión es, ¿podemos representar con esa papa otro personaje cuyos rasgos físicos no sean tan notables? Sí, a través del diálogo.

Y cuatro ejes secundarios:

 

Tipos de narrador (acercamientos)

Para entender esta sección consultar: VanderMeer, J. (2018). Wonderbook: The Illustrated Guide to Creating Imaginative Fiction. Abrams. [Capítulo 2]  

Inmersivo

Temblé preguntándome por qué no aparecía la luz y, de haberme atrevido, hubiera vuelto la vista abajo. Supuse que la noche me habría alcanzado repentinamente y tanteé en vano, buscando con la mano libre el alféizar de una ventana a través de la que poder mirar fuera y en torno, e intentar calcular la altura alcanzada.

El intruso”, H. P. Lovecraft

\[[L] \rightarrow N+P \rightarrow pS+Es\]

En este tipo de acercamiento estamos, literalmente, dentro de la mente del protagonista. Algunas veces se le llama “corriente o flujo de conciencia”. Es una forma de narrar altamente subjetiva, ya que no vemos el mundo del protagonista per se, sino que todo lo que vemos aparece filtrado a través de los ojos del personaje.

 

Completo

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.

Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez

\[[L]\rightarrow N\longrightarrow P\longrightarrow pS+Es\]

Es el tipo de acercamiento que utiliza un “narrador omnisciente”. Este acercamiento es menos subjetivo, sin embargo, aún podemos saber qué es lo que está pensando el personaje. Al lector se le muestra todo, incluso aquello que el personaje no puede ver. La objetividad o subjetividad de cómo se presentan los hechos procede del narrador y no del personaje.

 

Parcial

Los paramédicos llevaron a Cecilia al hospital del Bon Secours, en Kercheval y Maumee. En la sala de urgencias Cecilia contemplaba, con un distanciamiento no exento de pavor, los intentos que hacían por salvarle la vida. Sus ojos amarillos no parpadearon ni tampoco se arredró cuando le clavaron la aguja en el brazo. El doctor Armonson le cosió los cortes de las muñecas y a los cinco minutos de la transfusión la declaró fuera de peligro.

Las virgenes suicidas”, Jeffrey Eugenides

\[[L]\rightarrow N\longrightarrow P+pS+Es\]

El narrador está completamente desapegado del protagonista, solo nos muestra su conducta. Nunca sabemos qué piensa ya que nunca escuchamos el interior de su mente. Lo único que es absolutamente real son las acciones del personaje, independientemente de lo que dice, lo cual nunca nos da información completa de lo que sucede en su interior. El narrador es casi un “comentarista”: está diciéndonos lo que pasa en escena –y de allí puede provenir cierta subjetividad–. También funciona con narradores que fueron “testigos”.

 

Plano

Los bandoleros abrieron el sobre y leyeron el contenido de la carta, es decir, la orden de que se diera muerte al mozo en cuanto llegara. A pesar de su endurecido corazón, los ladrones se apiadaron, y el capitán rompió la carta y la cambió por otra en la que ordenaba que al llegar el muchacho lo casasen con la hija del Rey. Dejáronlo luego descansar tranquilamente en su banco hasta la mañana, y, cuando se despertó, le dieron la carta y le mostraron el camino.

Los tres pelos de oro del diablo”, Cuento recopilado por los hermanos Grimm.

\[[L]\rightarrow N\longrightarrow Es\rightarrow P+pS\]

El protagonista está totalmente desligado del narrador. Las acciones del personaje principal casi nunca ocurren en tiempo real y solo se nos cuentan como si fueran cosa del pasado y no fuera importante observarlas. En algunos momentos, da la impresión de que las cosas solo “suceden”.

Segunda persona

Como podemos ver, casi todos los narradores están en la 1a y la 3a persona –es decir “yo hice - yo vi” o “él/ella hizo - “él/ella vio”–. Existe una última persona que es de tipo experimental. Es aquí donde el lector se puede volver un personaje en la narración.

Entras, siempre detrás de ella, al comedor. Ella colocará el candelabro en el centro de la mesa; tú sientes un frio húmedo. Todos los muros del salón están recubiertos de una madera oscura, labrada al estilo gótico, con ojivas y rosetones calados. Los gatos han dejado de maullar. Al tomar asiento, notas que han sido dispuestos cuatro cubiertos y que hay dos platones calientes bajo cacerolas de plata y una botella vieja y brillante por el limo verdoso que la cubre.

Aura”, Carlos Fuentes

\[[L]\leftarrow N\]

En este tipo de historia el narrador cuenta lo que hizo o lo que está haciendo –en tiempo real– el lector. Es un tipo de narración más interactiva, pero más difícil de lograr –ya que hay que estimar cuál es el tipo del lector del texto, o ser universal–. La ventaja de esto es que el narrador incluso puede proponer cómo es que la narración puede continuar –en forma de “libro revuelto” o de “Elige tu propia aventura”; también las narrativas hipertextuales y las novelas visuales tienen este recurso–.


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